UNA LEYENDA
En las posibles ruinas descubiertas recientemente en el cerro de Tepizuasco que se localiza como a unos 4 kilómetros al noreste de la cabecera municipal, se ha generado la siguiente leyenda:
Se cuenta que un señor llamado Roberto González, dueño de una parte del cerro donde edificó su domicilio, se encontró un par de idolillos que recogió y llevó a su casa.
Dichos pedazos de barro le infundieron credulidad, un fanatismo mal fundado que se cree le ocasionó su muerte, lo que se llama muerte a conciencia, si es que no se le puede llamar suicidio.
Cuando esto sucedió, los comentarios narraban que el Sr. Roberto González tenía comunicación oral con aquellas reliquias que lo instruían para que siguiera obteniendo vestigios, de acuerdo a un pacto o convenio que habían hecho el uno, al llevarlos a su casa y ellos, de ser parte de su compañía, a condición de conservar todo en el anonimato y total hermetismo.
La curiosidad de una tercera persona propició la infidelidad, delatando ante las autoridades arqueológicas, el descubrimiento, causando con ello un gran enojo a las figurillas, las que al instante lanzaron una fatal sentencia, diciéndole a Roberto: ¡Cobarde! Nos has traicionado, tendrás tu recompensa: morirás. Acto seguido: Roberto murió. ¿Cómo fue? Nadie lo supo.
El caso es que, acomodando unas rejas guayaberas, una seguida de otra dentro de un cuarto de su residencia. Encendió sus 4 velas, se acostó sobre las cajas en la postura que se acomoda a toda persona después que muere, y Roberto murió. Así fue descubierto el cuerpo inerte del Sr. González, sin encontrar lesión ninguna en su anatomía.
La leyenda del cerro de Cuauihtepetl hoy cerro del Santuario.
EL CUAHITEPETL*
En aquella época lejana que se pierde en la oscuridad del tiempo, existió una tribu muy guerrera y amante de la libertad, vivían en una tierra prometida por sus dioses, cerca de un gran río, noble río donde se entretenían pescando ese rico pez negro y bigotón escaso de escamas y abundante de Carne blanca y blanda. En verdad que sus dioses fueron muy benévolos con ellos ya que les dieron casi todo en bandeja de plata, ellos en agradecimiento construyeron un adoratorio en lo alto de una gran meseta en donde las águilas hacen sus nidos, ahí en lo alto de esa gran meseta donde su vista dominaba gran parte de esa tierra majestuosa que alguna vez llamaron Tatlan, que bien podían dominar las tierras del viejo Ametlahuasco, y del joven guerrero Huanoch, así también del gran gobernador Petlacatl. Tlatoani de esta basta tierra, también desde ahí se miraba el viejo pueblo de apotlzolco, a un costado de la tierra fértil de Achoquen y enfrente majestuosamente se divisaba la gran sierra del Miztón, que quizás ellos nunca pensaron en la importancia que iba a Tener a futuro esa gran montaña.. Al principio todo era festín, mitotl, y culto al gran huitzilopochtli y al fértil Tlaloc dios indispensable para su subsistencia, quien iba a pensar que él calabazo de Tlajicoringa iba a traer destrucción y muerte para esta tribu valerosa, paz y vida abundante para los invasores que a fuerza de encomienda tuvieron sujetos por mucho tiempo a estos valientes naturales, sin dejar de darle guerra al hispano, el encomendero opto por sangre y rezo, para esto él bondadoso fraile llamo al indígena cimarrón y al Español conquistador a que sellaran su rencor con un saludo de paz, y precisamente fue ahí en ese cerro en donde ellos le danzaban la danza guerrera a su dios huitzilopochtli, sí ahí fue donde se dieron el saludo de paz y para reafirmar esto, se izo una cruz de madera en la cima de esta altiplanicie, cambiando su nombre nahuatl por el Castellanizado “Cerro de la cruz”. Y así vivió mucho tiempo el hermano cazcan, sujeto a su dueño y volteando a ver de ves en cuando si el yugo se lo permitía, a ese cerro para encontrar el espíritu contrariado del dios de la guerra, al construir sobre la arena el asentamiento español tuvieron que extraer la cantera de este mismo cerro, para construir sus mansiones al estilo Galicia, ocupando sudor y trazo indígena, constatado en el templo de este pueblo, conquistado el primero de enero de 1542 por el primer virrey de la nueva España, don Antonio de Mendoza. Sé hoyo decir al Mendoza, - les sugiero que este día que es de la circuncisión del señor, le dediquen el templo al salvador- pero ganando la terquedad del peninsular que pertenecía a la Coruña España en donde aparecieron los restos de aquel apóstol llamado “ trueno” Santiago el mayor precisamente en Compostela, y siendo además caballero de la orden de Santiago patrono de España. Entonces el patrón fue chaguito matamoros él primer santo conquistador de la gran guerra del mizton, que tanto aporreo a los cazcanes y tanto lo queremos ahora, en fin este cerro al que estamos refiriéndonos en este nuestro cuento se llamo de la cantera hasta antes de 1900, surgió una leyenda que se fue narrando de boca en boca entre los asiduos religiosos de aquella época, que en los tepetates del sinuoso camino que iba a lo alto del cerro de la cantera, se habían descubierto las huellas de un piesecito de niña, empotradas en la dura roca, por lo que asegurando que aquellas huellas eran de la virgen de Guadalupe que había subido descalza al cerro por aquel camino, y ni quien discutiera la teoría que bien podía ser una estratagema de los ex-conquistadores, cuya misión era implantar en la Nueva España la religión católica: aquellas huellas ya no podían ser sino que fueron, las que dejó la virgen al caminar descalza por esa vereda.ya que se le ocurrió a un santo padre que precisamente ahí en donde ahora se encuentra construido y precisamente debajo del altar mayor, sé encontraron las huellas de unos pies pequeños, dando a entender que eran del la virgen morena madre de todos los mestizos para nosotros seguirá siendo tonantzin madre de todos los que vivimos en esta gran tierra con el ombligo en medio, a ella le danzamos la danza chichimeca, la danza del xuchil, y la danza matlachina que nuestros hermanos tlazcaltecas nos trajeron junto con don francisco Sandoval acacitli gran señor de tecamachalco, que según él nos vino a apaciguar. Este curita que les platico se llama Ramón G. de la Isla. Quien con su Afan tesonero y como buen mariano mando construir la capilla a favor de La madre de los mexicanos, la virgen de Guadalupe que estaba planeada para inaugurarse el doce de diciembre de 1890 pero a los maistros albañiles se les estaba pegando la chamba, tanto era el apuro que ya se estaba llegando el día 11y les dijeron a sus mujeres que no les llevaran de almorzar para no entretenerse, como dice el dicho uno propone, dios dispone y viene el diablo y todo lo descompone entonces a eso del medio día les empezó a pegar el hambre a buenas y para olvidarse de este problema fisiológico empezaron a rezar la magnifica y entre que pegaban y rostreaban una piedra-cantera rezaban, así se la llevaron cuando de repente apareció una hermosa niña con una canastita que llevaba en la mano y les gritaba que si tenían hambre que ella llevaba gorditas para que comieran, los albañiles no daban crédito a lo que veían y con cierto sigilo bajaron de los andamios y de los burros formados por palos extraídos del mismo cerro, al llegar todos a donde estaba la pequeña la rodearon y ella ni tarde ni perezosa empezó a repartir sus diminutas gorditas del tamaño de un tostón de esos de antes y lo mas curioso es que con dos que se comieran con eso saciaban su hambre, al irse por ahí a descansar después de ingerir este mana milagroso no se dieron cuenta cuando se había retirado la infantita y uno de ellos que desde lo alto de la cupula del Santuario alcanzo a ver que iba dando vuelta a la ultimo recoveco del camino que conducía a este santuario y uno de los chalanes el mas ligero fue a su alcance pero al llegar al lugar indicado ya había desaparecido la hermosa niña, y después de este suceso los albañiles como mas fortalecidos y animados trabajaron hasta altas horas de la noche para dar fin con su encomienda, después de recapitular este acontecimiento los maestros albañiles junto con sus ayudantes y el párroco de Jalpa llegaron a la conclusión que no era otra cosa que un milagro nuevamente de la Virgen de Guadalupe. El gran maestro cantero Emiliano Pilar fue quien labro la cantera de esta capilla que ahora conocemos como el Santuario.Lugar en el cual nos visitan los doce y diecinueve de cada diciembre una gran Cantidad de paisanos se volcan a venerar a la morenita y remembrar al famoso Cerro del cuauihtepetl .
de este mismo santuario se desprende otra leyenda la del padre que perdió las ostias sagradas, se cuenta que por allá en los años de 1900 se daba misa los 12 y 19 de cada mes costumbre que esta hasta nuestros días, el padre para llegar temprano a la misa de seis de la mañana, se despertó temprano como eso de las cuatro de la mañana y decidió irse a pie, al llegar al limpio y al encontrar el camino que forma una M que quiere decir Viva la Virgen María , así trascurrieron los primero minutos de caminata para subir el Cerro, iluminándose con una cachimba ya que en esa epoca del año las cuatro de la mañana estaba a obscuras todavía, pero con la premura del tiempo decidió subir por las travesías, veredas que van por en medio del principal camino, al legar a la tercera travesía la mas empinada de todas, se le atoro la sotana en un huisache y predio el equilibrio y cayo de bruces tirando por un lado la cachimba y por otro el copón donde llevaba las ostias sagradas para la comunión de los parroquianos que asistirían a misa primera, apurado el padre trato de recoger las ostias y regresarlas al copón pero con la oscuridad y la premura piso alguna de ellas confundiéndose con la tierra suelta del camino.
Pasando el tiempo el padre murió, y al llegar al cielo dios lo recibió diciéndole que el había sido un ejemplo como ser humano y como sacerdote pero lo unico que le faltaba para alcanzar el cielo en plenitud era ir por las ostias que había perdido en el Santuario de Jalpa, y que su objetivo ahora era recuperas dichas ostias, desde esa ves cuentan los abuelos que por el camino y las travesias al santuario se ve una lucecita de cachimba que sube y baja toda la noche y que es el padrecito buscando afanosamente las ostias para así recuperar el cielo prometido, si tu tienes curiosidad por ayudar al padrecito te esperamos en Jalpa para que subas al santuario a media noche a ayudarle a recuperar dichas ostias y al cumplir con eso le estarás salvando el alma al padrecito de la ostias perdidas.
La leyenda del Callejón del Solitario.
Allá por los años porfirianos de 1880 a la calle Emiliano Zapata se le conocía con el nombre del callejón del Solitario, mismo que esta en frente de la Escuela Leobardo Reynoso y al norte del la parroquia del Señor de Jalpa, que después de le llamo del Santuario, ya que de ahí salían las peregrinaciones.
Cuentan los que saben y que de todo se acuerdan que por esos tiempos vivía en el dicho callejón un viejo que por todo y por nada se enojaba, motivo suficiente para que nadie se le ocurriera siquiera pasar por el lugar, menos dirigirle la palabra o saludo.
Hombre diremos que un tanto acomodado y como familiares solo tenia a su esposa y a su hija en edad del casorio, existiendo en su casa un joven trabajador, mismo que era un poco mas fiel que el perro de la casa...
Y como sucedió hasta lo que usted ya se imagina , y a sabiendas de que el padre nunca permitiría el amor de un don nadie con su hija, pues solo ellos sabían de sus pensares y pesares.
Con los años, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos pasaban; ella se daba cuenta de que también en vano su hermosura y frescura terminaban; por lo que sufría de día, y apoco mas de noche, que se soñaba amada.
Mientras que su enamorado seguía trabajando en la casa por y con la única finalidad de que aunque fuera de lejos y muy a las escondidas seguir viéndola , ya que hablar con ella era lo mas imposible , por lo que solamente con la mirada gritaban todo el amor que se tenían...
Por las tardes como era y es costumbre de las familias jalpenses, sacaban sus sillas y ahí sentadas. Tejían alguna o deshilaban alguna costura, mirar para el Santuario o ver llegar a cualquier mujer al templo. Ratos aprovechaba el solitario enamorado para tambien sentarse sobre una gran piedra en el mismo callejón, para aunque fuera de lejos ver no solamente a la mujer de sus sueños, sino hasta de su vida...
así transcurrió el tiempo hasta que una extraña enfermedad marchito la vida de la joven, el solitario al ver este suceso aprovecho la ausencia del padre y con la complicidad de la madre se le acercó al lecho de muerte a confesarle a la moribunda, el amor tan grande que le tenia y que si en esta vida no se pudieron amar en la otra lo harían, expiro la bella dama y el joven solitario a ver este desenlace fatal decidió en esa misma noche que la velaban y en la misma piedra que tanto tiempo pasaba contemplándola , quitarse la vida con el motivo de alcanzarla allá en la otra vida.
Dicen los que saben y que de todo se acuerdan que se aparece al amante dela bella dama sentado en las piedra volteando hacia donde se solía sentar su amada.
La leyenda de Santo Santiago.
Se cuenta que un buen día descubrieron sobre el cerro de los Santiagos, en donde se supone esta sepultada la antigua comunidad, el dios blanco montado a caballo que, al parecer se había desenterrado solo, ya que deseaba volver a tener su pueblo, los representantes religiosos de aquel tiempo optaron por llevarlo a la parroquia del señor de Jalpa, pero a los pocos días la estatua se regreso al lugar e incluso platican que amarraban al caballo de la jacaranda que estaba en el atrio de la parroquia y se desamarraba dejando ahí tirado el lazo, siempre regresaba al mismo lugar debajo de un árbol y decidieron hacerle ahí su capilla, los sacerdotes aseguraron que era santo santiago , que todavía cabalga por estas tierras caxcanas. Desde ese tiempo los habitantes de la comunidad que por cierto se llama los Santiagos el 25 de julio representan la guerra que hubo entre los Caxcanes y los españoles en la guerra del Mixtón llamándole a esta danza “Tastuanes”.